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Somos mucho + que 1 RECURSO

El pasado 2 de octubre ofrecí una formación para futuros profesionales de recursos humanos en Vitoria (Hípica Agurain). Comencé compartiendo mis experiencias, las cuales me han llevado a darme cuenta que hoy en día lo más  importante que hace falta incorporemos en las organizaciones son  habilidades humanas más que habilidades directivas. De hecho les sugerí que cambien el nombre de RRHH  a desarrollo del potencial humano. Porque las personas somos mucho más que un recurso. Es más tenemos unos recursos ilimitados por lo que ésta visión entierra la sensación de valía de las personas y limita nuestro talento y potencial. Es una visión incompleta de nosotros mismos y precisamente determina el sistema de creencias de una organización y sus comportamientos hacia sí mismos y sus empleados.

Compartí las dos palabras que echo de menos en las organizaciones y son la palabra amor y la palabra espiritualidad. Cuando hablo de amor me refiero a percibir el potencial de cada persona e incrementarlo, en definitiva creer y confiar en tu gente eso es amor y para eso hemos de comenzar por creer y confiar en un@ mism@ porque damos lo que nos damos.

Y cuando digo espiritualidad me refiero precisamente a soltar nuestra actitud individualista conectados con una nueva fuente de energía, desarrollando la capacidad de dar lo mejor de nosotros mismos, permitiéndonos sentir nuestras emociones y abiertos a ser vulnerables. Sin miedo a decir la verdad o a perder la aprobación o la imagen porque está la certeza de que la verdad genera unidad  y que la protección aumenta el miedo propiciando desconfianza y separación. Con la capacidad de gestionar la diferencia, sabiendo que la diferencia es lo que crea la sinergia. Dispuestos a servir. Viviendo más en el presente y abiertos a los desafíos que la vida nos presenta, entendiendo que los cambios generan movimiento para nuestro crecimiento y desarrollo.



Una vez con los caballos fuimos trabajando los diferentes aspectos necesarios para crear un clima de confianza y afecto de manera que nos vieran como parte de la manada y quisieran interactuar y cooperar de forma voluntaria.


La idea de lo que es un caballo para nosotros, el tipo de pensamientos que emitimos, emociones, sentimientos, el trato que le damos tiene una energía y es lo que determina la actitud de los caballos. A ellos no les importa lo que hacemos ni el puesto que ocupamos, sino lo que estamos siendo en cada momento. Porque precisamente esto es lo que nos define.


¿Estas siendo claro, estás siendo honesto, estas siendo amable, estás incluyendo, estás confiando, le ves de igual a igual, lo respetas tal como es, le estás escuchando, eres flexible, estás aquí y ahora…? Estos son factores que influyen y hacen que el caballo esté dispuesto a cooperar. El caballo está dispuesto a servir al humano. Ahora si no hay un trato de igual a igual lo siente, si no lo respetas tal como es lo sufre, si no confías en él, si no le dejas participar, si le presionas demasiado se resistirá y si puede se va.

Es emotivo percibir que cuando actuamos desde nuestra humanidad la naturaleza se coordina con nosotros dispuesta a confiar y a servirnos. Es obvio que sucede igual con los seres humanos, somos naturaleza.

El comportamiento íntegro de los caballos dejó huella en cada un@ de los participantes.

Marianne G.S.

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