Ziortza Esesumaga me contactó de nuevo para realizar el cierre del curso de camareros del programa de empleo de la Cruz Roja. Me solicitó  profundizara en la autoconfianza, la escucha y el trabajo en equipo.

El objetivo fue el hecho de que tomaran conciencia de la importancia de aprender a estar en el presente, porque sólo desde ahí podemos darnos cuenta qué nos limita para confiar plenamente en nosotros mismos, qué ruidos nos impiden escuchar y qué nos frena a la hora de crear verdaderos equipos.

A lo largo de dos mañanas fuimos llevando a cabo diferentes dinámicas para que entraran en contacto consigo mismos y estar más en el presente.

Los pensamientos e intenciones que tenemos sobre los caballos  tienen una influencia directa en el modo que tienen de comportarse. Cuando actuamos desde el respeto, la igualdad, la cooperación, desde el aquí y el ahora, que es a lo que nos invitan, se mimetizan con nosotros porque es la manera en que ellos acostumbran a relacionarse con el resto de los miembros de la familia equina.

Durante ambos días pudimos vivenciar y experimentar la serenidad, la paciencia, la amabilidad, el respeto, la curiosidad, el estar en el presente, la escucha, la alegría, la importancia de afrontar miedos, la comunicación clara, lo que supone estar desde diferentes roles, trabajar en equipo con caballos y saber más de sí mismos. Tomando los caballos como maestros y referentes con quienes pudieron practicar capacidades y cualidades necesarias para desempeñar sus trabajos adecuadamente y para la vida misma.

Para mí, fue una muy grata y enriquecedora experiencia, compartir esas horas con tan bellas almas.
Gracias a  Ziortza Esesumaga y Esti Batiz por su colaboracíon y buen hacer.
Marianne G.S. 



Porque la perfección de la naturaleza la cual ha creado tantas formas de vida perfectas e inteligentes
no es producto de una mente pensante, por lo que a través de ella podemos percibir otras maneras de ser, de comunicarnos y relacionarnos.

En el caso de los caballos, todo lo que perciben o experimentan no se ve influenciado ni manipulado por razonamientos lógicos ni por la información que pueda estar almacenada en su mente.
Los caballos almacenan los recuerdos como emociones, no como pensamientos, de manera que cada sonido, olor, experiencia les despierta un sentimiento que queda registrado en su interior. No recopilan datos con gran exactitud, ni siguen un razonamiento lógico, por lo que nos cuesta a menudo entenderles ya que normalmente solo concebimos la inteligencia como algo puramente intelectual, intentando comprenderles bajo la influencia y perspectiva de nuestra idea de racionalidad.

No tienen una mente dual (correcto-incorrecto, bueno-malo, izquierda-derecha, luz-oscuridad), de manera que sus funciones vitales se encuentran completamente adaptadas al ritmo natural planetario y viven en el aquí y el ahora, lo cual les permite ser plenamente conscientes de lo que sucede en su cuerpo y en el entorno que les rodea.
Los caballos actúan en función de lo que sienten y no de lo que piensan, por lo que su existencia no está constantemente condicionada. El caballo funciona con energías, recibe tu energía y responde a ella de manera directa y visible por el tamaño que tiene.

Y aquí es dónde quiero llegar, es por esto que interactuar con caballos (no se montan los caballos, a veces ni se tocan) nos abre una nueva posibilidad de indagar y explorar  nuevas maneras de ser, de hacer, de comunicarnos y de relacionarnos. Porque el caballo, busca la armonía  es armonía, su funcionamiento es para el bien de todos. Siempre busca el equilibrio, un balance sano.  Es un gran experto en liderazgo y trabajo en equipo, tienen una sincronización perfecta. Sino no habría podido sobrevivir hasta hoy en día ya que no tienen dientes afilados, ni garras, ni un cuerpo flexible para poder trepar a un árbol.

Es una experiencia que te saca de la teoría por eso en el campo, en la naturaleza, no es solo mental es vivido, muy diferente que estar sentado en una mesa o en una sala, inspira todos los sentidos para avanzar, para aprender, es más de sentir. Se emplean recursos que normalmente no utilizamos, se logran cosas fuera de lo común.
El caballos es un reflejo muy grande y muy sensible a toda emoción, lo escanea todo, hasta a qué ritmo va tu corazón, cómo respiras, fuerte, suave, agitado. Los caballos te dicen lo que es, te dicen la pura realidad lo que ayuda a mejorar de verdad.

Es una buena manera de practicar lo nuevo, de cambiar algo, es un espejo totalmente imparcial. Para el caballo no hay intereses, no le importa a qué te dedicas, cuál es tu puesto, tu rango…El caballo, reacciona a lo no verbal.
Es una propuesta para integrar a través de la práctica lo que quieres ver en ti, en tu grupo, en tu  equipo en tu empresa y experimentarlo.
Los caballos son detectores de la coherencia, de manera que puedes percibir dónde mejorar, dónde están las dificultades y probar nuevas maneras con la respuesta inmediata a lo que va sucediendo.

¿Cómo lo hacemos?
El foco está en las personas, dicen cosas, las exploramos, se aprende desde el asombro, la curiosidad y con experiencias reales. Te das cuenta de cosas que no esperas. Ponemos desafíos ... Es cuestión de inspirar de sorprender de soltar nuestros miedos, cuestionar nuestras creencias, nuestros dogmas, nuestras verdades, de vivenciar nuevas posibilidades y de reconectarnos con nuestra naturaleza verdadera.


Te animamos a que lo experimentes a través de:
-Talleres para directivos (Comité de Dirección 1-2 días de duración)
-Colonias para niños (6-13 años, verano, navidad y semana santa)
-Sesiones individuales de Coaching Asistido con Caballos (jóvenes y adultos)
-A partir de septiembre retiros para el público en general para la expansión de la conciencia (viernes tarde, sábado y domingo, una vez al mes)

Nota: No es una hípica, no se montan los caballos. De hecho se viven cosas que no se experimentan en una hípica.

Texto: Kai Mattern y Marianne Gómez
Bibliografía empleada: Si el humano supiera de Marga Navarro
Para más info: marianne@conectartecon.com   600469083
Un enfoque totalmente novedoso


Se  preparan para que ocurran cosas originales porque no van a tener miedo a equivocarse. Hacen descubrimientos a partir de diferentes formas de ver las cosas, estimulando la imaginación y la motivación. 
Lo importante aquí es que los niños desarrollen su potencial completo y que la creatividad, la imaginación, la curiosidad y la dicha con la que los niños perciben el mundo se mantenga hasta la edad adulta.  






Porque estoy proyectando mi propio sufrimiento sobre ellos. Lo cual me impide ver la grandeza de esas personas. He de liberarme primero de mi propio sufrimiento internamente, ponerme en contacto con él, permitirme sentir las emociones y soltarlas, dejarlas ir. 
En el momento en que veo mi fuerza interna, dejo de verles como víctimas y dejan de darme pena. Tenemos la idea de que las personas pobres, enfermas, con discapacidad, o que han sufrido  pérdidas, abandono, o incluso que no se gustan… están siempre tristes. Pero eso no todo el tiempo es así. Yo lo he vivido con una persona cercana a mí, yo creía que siempre estaba sufriendo y que siempre le veía sufriendo y he de reconocer que me molestaba. 

Un día me di cuenta que yo no sentía mi dolor, ni mi sufrimiento, sino que aprendí a apartarlo. 
Ahí comencé a conectarme conmigo, a sentir mis emociones, mi tristeza y lloré todo lo que había reprimido hasta entonces. Ahora puedo ver en esa persona momentos de felicidad, en el cuidado de sus plantas, cuando se pone guapa… e incluso toda su fortaleza, valentía y su salir hacia delante pase lo que pase. 
Ya no pienso pobrecita, ni la veo como una víctima, sino que le muestro toda su grandeza. 

Hemos de tener una cosa clara y es que cualquier cosa que nos afecta en lo externo es un aspecto nuestro, sino ni nos toca. Y necesitamos ver que aquello que juzgamos en el otro es lo que rechazamos en nosotros. Todos tenemos arrogancia, orgullo, celos, envidias, miedos, son inseguridades que surgen de los miedos que experimentamos en nuestra niñez y que queremos tapar. Si los juzgamos o criticamos, esto delata que los estamos reprimiendo. 
Y para mi ésta es una de las cosas que más nos cuesta ver. 

El juicio, la crítica es un truco engañoso ya que todo lo que vemos afuera existe dentro de cada uno de nosotros en mayor o menor grado. La elección de perdernos en esos aspectos o movernos más allá de ellos depende de cada uno, el tema es que si seguimos negándolo comienza a crecer en nuestro entorno haciéndose más y más evidente.
Si lo reconocemos, lo amamos, y lo abrazamos internamente lo sanamos,  de este modo dejaremos de juzgarlo externamente y podremos ver la grandeza de cada ser humano, comenzando por nosotros mismos. Y no es fácil al principio, porque se nos ha enseñado justo lo opuesto a lo que es el comportamiento del amor. 


Lo que requiera menos esfuerzo y cualquier cosa que haga la vida más fácil.
Hemos aprendido a no decir lo que sentimos y no decir la verdad por temor a un conflicto y además así evitamos afrontar nuestros miedos. Valoramos más la rutina y la seguridad que lo desconocido y la espontaneidad.

Las dificultades, los golpes y las perdidas es decir los desafíos en nuestras vidas son los que nos fortalecen pero sin embargo nos gustaría no tener que enfrentarlos, sin darnos cuenta que la mejor maestra que podemos tener es nuestra propia experiencia.
Cuando nos protegemos demasiado evitando las dificultades de la vida, encontraremos alivio momentáneo, pero no desarrollamos las habilidades necesarias para nuestra auto-realización.  La auto-realización no trata de vivir en un estado de encanto permanente, donde nunca se siente ninguna emoción. Se trata de recibir las diferentes situaciones de la vida plenamente y sin miedo, entregándote a lo que es en lugar de resistirte. La vida se estanca cuando eliminamos o evitamos sus desafíos. Cuando aprendemos a permanecer en la conciencia plena, la necesidad de controlar nuestras circunstancias desaparece.
Es normal que en nuestra vida haya altibajos, estamos viviendo nuestra experiencia humana que supone experimentar una amplia variedad de sentimientos y acontecimientos.

En nuestros talleres para directivos ponemos desafíos a través de diferentes situaciones con el caballo dónde afrontan lo desconocido y experimentan nuevas maneras de ser, una amplia gama de sentimientos y distintas maneras de hacer las cosas. El caballo es un potenciador, experimentan con más sentidos, además del oído y los ojos, lo cual hace que el aprendizaje sea más profundo y duradero.